MITO SAGRADO DE YURUPARÌ

lunes, 6 de diciembre de 2010

EL MITO SAGRADO DE YURUPARÍ
En un principio había en la Tierra dos personas: una hacia cosas buenas y se llamaba Tupana, que en guaraní significa santo. Hacia el bien, no gustaba de cosas que no servían ni menos de parrandas y fiestas profanas. El otro personaje era Yuruparí (que significa flauta y diablo), amigo de lo malo: juego, chicha, borracheras, bailes. Yuruparí arrastraba para si mucha gente. Contrariamente Tupana tenía pocos seguidores; y las fiestas de Yuruparí hacían llevar al bando de la maldad a muchos.
Un día Tupana resuelve matar a Yuruparí. Hicieron una hoguera grandísima y allí quemaron a Yuruparí. Una vez hecho ceniza llegaron los seguidores de Yuruparí y contemplaron semejante realidad con gran tristeza y silencio. Pasaron muchos días, y de las cenizas retoñó una palma llamada Pachuba, y fue ella muy bonita por lo alta y recta. Vinieron al lugar mujeres y mirar la palma hermosa, llamaron a los hombres y convinieron con ellos en tumbarla y formar con ella un instrumento musical que imitara la voz del Yuruparí. Tres pedazos de palma fueron suficientes para formar el instrumento que imitó perfectamente la voz del Yuruparí. Desde entonces las mujeres fueron las poseedoras del gran Yuruparí. Ellas lo tocaban todas las mañanas; al oírse de lejos se decía que era el Yuruparí que estaba vivo. A partir de ahí las mujeres mandaron en la tribu. Su único oficio era traer pepas del monte para los hombres que trabajaban y hacían los oficios de la casa.
Con el correr de los años los hombres se aburrieron por ser ellos los llamados a hacer los quehaceres del hogar. Además Yuruparí era hombre y las mujeres no debían estar con él. Una sola reunión fue suficiente para que los hombres acordaran ir a la mañana siguiente donde las mujeres acostumbraban a bañarse en el rio, y quitarles el Yuruparí. Todos ellos armados con adavis (bejucos para azotar), fueron hasta el lugar: las golpearon y castigaron y luego las obligaron a entregar el Yuruparí a poder de los hombres.
Después se encaminaron al lugar donde se había quemado el yuruparí y encontraron con gran sorpresa de todos que ahora había una mata: una mata de yuca brava. La arrancaron e hicieron chicha como la que hacia Yuruparí cuando vivía; y probaron la chicha y le supo perfectamente bien. Esta chicha es la misma sangre de Yuruparí.
En esta reunión, los hombres determinaron:
·         Prohibir a las mujeres conocer y volver a ver a Yuruparí, porque al verlo al instante éste las matara.
·         Los hombres niños de 12 años pueden conocer a Yuruparí, bajo el siguiente requisito: someterse a una escuela de 15 días en el monte, y bajo la dirección del payé, haciendo utensilios de casa: balayas, matafrios o chipichi, bancos, remos, etc.  Durante estos días serán azotados de madrugada con un adavi. Los payés los aconsejaron así: después de ver a Yuruparí serán hombres perfectos y podrán casarse. Todas estas ceremonias las hacen los payés con humo de tabaco para que en los nuevos hombres todo quede en paz y tranquilidad. Bajo pena de muerte no pueden descubrir a nadie el secreto del Yuruparí. Una vez terminada el retiro, irán a la casa y se presentaran a los padres porque ya son hombres que conocen a Yuruparí además pueden casarse, pues ya saben hacer todos los instrumentos necesarios para las casa. Ese día se da un gran almuerzo al joven que llega y durante el mismo entrega a sus padres los objetos que fabrico en el retiro.
·         Con la aventura que realizo el hombre al apoderarse de Yuruparí, éste domina totalmente y la mujer trabaja durante no sólo en la casa sino también en la chagra (huerta).

Versión recogida por el sacerdote Diego Villa Pérez.

a)      Describe a los personajes principales del mito del Yuruparí.
b)      Escribe un mito sobre la creación de la risa o el llanto y sobre tu fruta preferida.

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